La sensibilidad de las mujeres al frío y a las bajas temperaturas del invierno puede influir en la cistitis

La sensibilidad de las mujeres al frío y a las bajas temperaturas del invierno puede influir en la cistitis

Los cambios de temperatura estaciones y, en especial, la alternancia entre frío y calor, supone un “factor de riesgo adicional a la hora de desarrollar infecciones de las vías urinarias o cistitis”, según el doctor Manuel Fernández Arjona, urólogo del Instituto de Medicina Sexual.

Pese a que el frío no es un factor determinante, pero sí de riesgo, en el desarrollo de infecciones urinarias de repetición, la exposición a éste sí puede suponer un aumento de los episodios de infección de orina en invierno, por la “mayor sensibilidad mayor que presentan algunas mujeres ante este tipo de variaciones” según el doctor Fernández Arjona. Sin embargo, conjuntamente con la llegada de temperaturas bajas asociadas al invierno, la modificación de los hábitos, como la menor ingesta de líquidos, puede enmascarar -como cistitis- otros síntomas que no tienen nada que ver con el desarrollo de una infección de orina, y que suelen estar relacionados, también, con este período estacional.

La cistitis afecta sobre todo a mujeres de entre veinte y sesenta años y sus causas más comunes son la alteración de la flora vaginal, el frío y la humedad, la baja inserción del meato uretral, el estreñimiento crónico, la falta de lubricación y frecuencia de las relaciones sexuales, la retención urinaria y el mal uso de los antibióticos. Es un tipo de infección, de corte bacteriano, causado por la acción de la bacteria Escherichia coli (E.coli), que se ancla a los tejidos urinarios con sus fimbrias (cilios), evitando así que puedan ser expulsada con la orina.

Medidas preventivas ante las infecciones de orina y cistitis en invierno

1. Beber un mínimo de 1,5 ó 2 litros de líquido (no azucarados) al día.

La falta de hidratación es un factor de riesgo en el desarrollo de infecciones urinarias de repetición. Y es que, ingerir una cantidad de líquidos equilibrada presenta un papel importante a la hora de prevenir la aparición de cistitis. Diversos estudios han confirmado que la deshidratación es uno de los principales desencadenantes que, en última instancia, pueden derivar en problemas renales más severos. Consumir entre dos y tres litros de agua (o de otros líquidos, como infusiones, aunque se deben evitar la ingesta de refrescos azucarados y bebidas alcohólicas) diarios, mantiene al organismo libre de toxinas.

2. Orinar con frecuencia y después de mantener relaciones sexuales.

Realice micciones cada 3-4 horas, sin aguantar la orina una vez que se presente el deseo miccional. Al orinar hay que proceder al “completo vaciamiento vesical“, esto es, miccionar dejando completamente vacía la vejiga, intentando que ésta quede libre de orinas residuales, principal foco de los problemas de salud asociados al aparato urinario. La presencia de estos restos de orina tanto en las vías urinarias como en la propia vejiga propicia uno de los hábitats más beneficiosos para el desarrollo de la bacteria Escherichia coli (E. coli).

3. Mantener una correcta higiene de la zona genital; evitar el estreñimiento

Realizar una higiene íntima completa y adecuada es uno de los aspectos más importantes de cara a prevenir la aparición de episodios recurrentes de cistitis, según explica el Doctor José Luis Neyro, ginecólogo del Hospital Universitario de Cruces (Barakaldo, Vizcaya). quien destaca que “la mayoría de las infecciones urinarias, como la cistitis, se producen por contaminación fecal“. La defecación debe ser completa y la limpieza desde realizarse “de adelante hacia atrás” evitando, de esta manera, el traslado de gérmenes desde el recto y el ano hacia los aparatos reproductor y urinario de la mujer.

4. Tomar arándano rojo americano

Realizar un tratamiento preventivo con arándano rojo americano minimiza la incidencia de la bacteria Escherichia coli (E.coli) sobre las vías urinarias. Las proantocianidinas (PAC) del arándano rojo americano evitan que el antígeno flagelar H de la bacteria se adhiera a las paredes de la vejiga, impidiendo la formación de cúmulos de bacterias, imposibles de eliminar mediante la orina.

Aumentar la cantidad de arándano rojo americano, además de estar libre de efectos secundarios y contraindicaciones, incrementa la protección de las vías urinarias frente a las bacterias que provocan la cistitis. Aumento linealmente de la cantidad de arándano rojo americano mejora -en la misma medida- la prevención frente a las infecciones de orina o cistitis.

Cinco razones por las que el sexo puede provocar cistitis

La cistitis afecta sobre todo a mujeres de entre veinte y sesenta años y sus causas más comunes son la alteración de la flora vaginal, el frío y la humedad, la baja inserción del meato uretral, el estreñimiento crónico, la falta de lubricación y frecuencia de las relaciones sexuales, la retención urinaria y el mal uso de los antibióticos. Es un tipo de infección, de corte bacteriano, causado por la acción de la bacteria Escherichia coli (E.coli), que se ancla a los tejidos urinarios con sus fimbrias (cilios), evitando así que puedan ser expulsada con la orina.

En caso de padecer cistitis, acudir a la Oficina de Farmacia, establecimiento indicado a la hora de adquirir medicamentos o preparados farmacéuticos, puede ser una solución eficaz. El farmacéutico es el profesional sanitario que mejor conoce al paciente y uno de los más preparados para recomendar un tratamiento concreto a cada usuario afectado por episodios recurrentes de cistitis.

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