Campaña de prevención de la cistitis en Farmacia

Por un verano sin cistitis, campaña de prevención en farmacia

Tipos de infecciones urinarias

Pielonefritis aguda

  • Fiebre (>38º), escalofríos, malestar general
  • Dolor en la fosa renal
  • Disuria (expulsión de la orina difícil, dolorosa e incompleta)
  • Tenesmo vesical (necesidad urgente de orinar)
  • Polaquiuria (aumento de la frecuencia miccional pero de escasa cantidad)
  • Orina oscura, hematuria, mal olor
  • Náuseas, vómitos
  • Cefalea, mialgias

Tratamiento: Se trata de una urgencia médica. Tras la identificación del agente infeccioso se procede a antibioterapia.

Prostatitis aguda

  • Disuria (expulsión de la orina difícil, dolorosa e incompleta)
  • Tenesmo vesical (necesidad urgente de orinar)
  • Polaquiuria (aumento de la frecuencia miccional pero de escasa cantidad)
  • Dolor lumbar y perineal
  • Obstrucción urinaria
  • Piuria (presencia de pus en la orina, orina turbia)

Tratamiento: Se procede a tratamiento antibiótico durante 30 días tras la detección del agente causal mediante urocultivo.

Cistitis

  • Disuria(expulsión de la orina difícil, dolorosa e incompleta)
  • Tenesmo vesical (necesidad urgente de orinar)
  • Polaquiuria (aumento de la frecuencia miccional pero de escasa cantidad)
  • Piuria (presencia de pus en la orina, orina turbia)
  • Dolor y/o presión suprapúbicos
  • Hematuria, mal olor
  • No es frecuente la aparición de fiebre ni dolor lumbar.

Tratamiento: El tratamiento, que obligatoriamente ha de ir acompañado por medidas higiénicas dirigidas principalmente a evitar recurrencias, pasa por la aplicación de distintos tipos de preparados que alivien las molestias (analgésicos/antiinflamatorios) y eviten la diseminación de la infección. El tratamiento farmacológico en fase aguda se realiza mediante la administración de antibióticos durante un corto periodo de tiempo. Tras la aparición de los primeros síntomas también pueden emplearse medicamentos antisépticos de origen natural o sintético. En la prevención de infecciones recurrentes se emplearán preparados de arándano rojo americano junto a la ingestión de agua abundante.

Retención hídrica

En ocasiones se produce una alteración en el equilibrio hídrico y electrolítico del organismo que se traduce en una acumulación de agua y en edema, principalmente en las extremidades inferiores y superiores. El origen puede estar relacionado con la ingesta de un elevado contenido en sodio a través de la sal o de determinados alimentos, con hábitos de vida inadecuados (sedentarismo, mala adaptación al estrés) o como consecuencia de determinadas enfermedades cardíacas, hormonales o renales.

Urolitiasis

La urolitiasis o litiasis urinaria es la presencia de cálculos (concreciones sólidas o piedras) en el aparato urinario. Es un proceso muy frecuente que se considera afecta a un 15% de la población, y uno de los principales motivos de consulta en urología. Con la excepción de algunos tipos concretos (cistina, tirosina o leucina), la presencia de cálculos no indica necesariamente una enfermedad.

En la mayoría de los casos (90%) su origen viene determinado por una causa conocida, como puede ser la alteración en la composición de la orina, la ingestión de determinados alimentos, enfermedades, factores hereditarios, alteración de las vías urinarias etc. Solo en un 10% el origen es desconocido.

El incremento en la concentración de los componentes de la orina puede ser debida a una mayor presencia de las sustancias precipitables (hipercalciuria, hiperoxaluria, hiperuricosuria) o a una disminución de la diuresis. No obstante, para que se inicie la cristalización, es necesaria la presencia de factores nucleadores que pueden ser de la misma naturaleza que el componente del cálculo o diferente. También influye la ausencia de los factores inhibidores que evitan su formación. Determinadas sustancias filtradas por el riñón como citrato, magnesio y pirofosfato inhiben las litiasis, en particular las de oxalato cálcico. También actúan como inhibidores proteínas (glicoproteína THP o uromodulina, nefrocalcina, uropontina) y glucosaminoglucanos (heparán sulfato y condroitín sulfato) liberados en las vías urinarias.

Tabla II. Precipitación de cristales en el aparato urinario en función del pH
pH Composición
 Ácido Oxalato cálcico
Ácido úrico
Cistina
Leucina
Tirosina
 Básico Fosfato amónico-magnésico
Fosfato cálcico

La composición de los cálculos es variable y su localización más frecuente el riñón, la pelvis renal y los uréteres. Se clasifican según sea su componente principal, los más frecuentes son los constituidos por sales de calcio (oxalatos y en menor medida fosfatos). Son menos frecuentes los constituidos por ácido úrico y fosfato amónico-magnésico, y excepcionales los formados por cistina, xantina o fármacos. Los procesos de formación y precipitación de los cristales dependen del pH.

La presencia de cálculos en el aparato urinario puede ser asintomática y solo detectarse casualmente en pruebas de imagen, o puede causar un cuadro de síntomas denominado cólico nefrítico: dolor súbito en la fosa renal constante que irradia a ingles y genitales; escozor, dolor y frecuencia urinaria; hematuria; dolor abdominal (ileo paralítico secundario); fiebre en el caso de que exista un proceso infeccioso (pielonefritis).

El tratamiento consiste en aplicar en primer lugar medidas generales, como la ingesta de agua abundante para conseguir un volumen de orina en 24 h de aproximadamente 2 a 2,5 L/día, con objeto de disminuir la concentración de la orina, y la aplicación de fármacos diuréticos. La actividad diurética es importante debido a que, un incremento en el volumen de fluido que pasa a través del riñón, puede contribuir a la disolución de los cálculos de oxalato cálcico y de otras sales cristalizadas (ácido úrico), y a su eliminación cuando aún son de pequeño tamaño, evitando su crecimiento o agregación. En este efecto parecen intervenir los receptores de adenosina (A1), pues fármacos antagonistas de este receptor inducen un efecto protector renal, a través del incremento de la diuresis y de la excreción de sodio.

En el caso de litiasis cálcica se debe reducir el aporte de oxalato (espinacas, chocolate, nueces), proteínas de origen animal, un exceso de vitamina C y sodio, e incrementar la de pescado, fruta y pan integral; en el caso de cálculos de ácido úrico se debe proceder a la alcalinización de la orina hasta un pH de 6,2 a 6,8 con citrato alcalino, limitar la ingestión de proteínas de origen animal a 0,8 g/kg/día y administrar alopurinol como tratamiento farmacológico para evitar que la excreción de urato sea superior a 4 mmol en 24 h.

En determinados circunstancias será necesario aplicar litotricia extracorpórea o tratamiento quirúrgico.

Suscrpción