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Centro de Información de la Cistitis

Causas, síntomas, diagnóstico, prevención, riesgos y tratamiento de las infecciones recurrentes de orina

Las infecciones urinarias no complicadas o cistitis pueden aparecer en diferentes momentos a lo largo del año durante los cuales se pueden suceder una serie de síntomas que afectan con mayor o menor frecuencia. Según datos del Centro de Información de la Cistitis, el 47% de los pacientes que padecen esta patología afirman tener picor o escozor, mientras que el 35% sufre un aumento en el número de micciones.

Los síntomas más comunes de la cistitis son los siguientes: presión en la parte inferior de la pelvis; dolor o escozor al orinar; aumento del número de micciones; dolor o escozor al orinar; orinas turbias y de color intenso y en ocasiones sangre en la orina; picor vaginal; dolor al practicar relaciones sexuales; y fiebre.

Las infecciones urinarias no complicadas o cistitis pueden aparecer en diferentes momentos a lo largo del año durante los cuales se pueden suceder una serie de síntomas que afectan con mayor o menor frecuencia. Según datos del Centro de Información de la Cistitis, el 47% de los pacientes que padecen esta patología afirman tener picor o escozor, mientras que el 35% sufre un aumento en el número de micciones.

Los síntomas más comunes de la cistitis son los siguientes: presión en la parte inferior de la pelvis; dolor o escozor al orinar; aumento del número de micciones; dolor o escozor al orinar; orinas turbias y de color intenso y en ocasiones sangre en la orina; picor vaginal; dolor al practicar relaciones sexuales; y fiebre.

La cistitis es una infección urinaria causada en la mayoría de los casos por la bacteria Escherichia coli (E. coli) que se adhiere a las paredes del tracto urinario a través de unos filamentos que son los responsables de la inflamación e irritación de la vejiga y, por tanto, causantes de los síntomas más característicos de la cistitis.

Existen una serie de factores de riesgo que pueden favorecer la proliferación de este tipo de bacterias en el aparato urinario, sobre todo en el de las mujeres, que son las más propensas a sufrir infecciones urinarias como la cistitis. Entre las causas más comunes son: práctica de relaciones sexuales; falta de lubricación; mantener el bañador mojado después del baño durante mucho tiempo; alteración de la flora vaginal; baja insercción del meato uretral; estreñimiento crónico; retención urinaria; vestir ropa ajustada…

La cistitis es una infección urinaria causada en la mayoría de los casos por la bacteria Escherichia coli (E. coli) que se adhiere a las paredes del tracto urinario a través de unos filamentos que son los responsables de la inflamación e irritación de la vejiga y, por tanto, causantes de los síntomas más característicos de la cistitis.

Existen una serie de factores de riesgo que pueden favorecer la proliferación de este tipo de bacterias en el aparato urinario, sobre todo en el de las mujeres, que son las más propensas a sufrir infecciones urinarias como la cistitis. Entre las causas más comunes son: práctica de relaciones sexuales; falta de lubricación; mantener el bañador mojado después del baño durante mucho tiempo; alteración de la flora vaginal; baja insercción del meato uretral; estreñimiento crónico; retención urinaria; vestir ropa ajustada…

El tratamiento de la cistitis es uno de los puntos fuertes en el abordaje de esta infección urinaria puesto que si no se trata de forma adecuada puede favorecer la aparición de episodios de repetición. Como sucede en la mayor parte de las patologías, el tratamiento de la cistitis debe incluir necesariamente la adopción de una serie de medidas de higiene que contribuyan a mantener sanas las vías urinarias.

En cuanto al tratamiento farmacológico en la mayor parte de los casos irá encaminado a aliviar las principales molestias con la toma de analgésicos y antiinflamatorios. Además, éstos ayudarán también a inhibir su evolución para evitar su agravamiento. En fase aguda se administrarán antibióticos durante un corto periodo de tiempo. También puede ser interesante emplear productos de origen natural, como los preparados farmacéuticos de arándano rojo, cuando aparecen los primeros síntomas.

En cualquier caso, hay que tener en cuenta que en los últimos años se está desarrollando una cada vez mayor resistencia bacteriana a los antibióticos que dificultan en gran medida el tratamiento de infecciones causadas por bacterias, como es el caso de la cistitis, y que puede ser una causa común de las cistitis de repetición. Por ello cada vez más los expertos recomiendan el empleo del arándano rojo, pues no tienen efectos secundarios y, según la Asociación Europea de Urología (EAU) pueden resultar útiles para reducir la tasa de infecciones urinarias inferiores en mujeres.

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Diversos estudios afirman que el 80% de los casos de cistitis se deben al sexo. La frecuencia de las relaciones sexuales en mujeres jóvenes hace que tengan mayor riesgo de contraer cistitis, sobre todo si utilizan DIU.

Causas de la cistitis

La cistitis impacta de forma notable en la calidad de vida de quienes la sufren. Por ello es necesario que aquellas personas que sean más propensas a sufrirlas lleven a cabo una serie de medidas de prevención entre las que se recomiendan: ingesta de agua y de otras bebidas; orinar; jabones neutros; baño en piscinas; vestimenta; excreciones; higiene diaria; diafragma; y la ingestión de arándano rojo.

La cistitis impacta de forma notable en la calidad de vida de quienes la sufren. Por ello es necesario que aquellas personas que sean más propensas a sufrirlas lleven a cabo una serie de medidas de prevención entre las que se recomiendan: ingesta de agua y de otras bebidas; orinar; jabones neutros; baño en piscinas; vestimenta; excreciones; higiene diaria; diafragma; y la ingestión de arándano rojo.

En general, los expertos recomiendan instaurar estos hábitos como una parte más del estilo de vida para mantener en buen estado el aparato urinario y en el caso de las mujeres mantener un equilibrio de la flora vaginal.

Infecciones urinarias de repetición

Las infecciones urinarias del tracto urinario inferior o cistitis pueden convertirse en un gran hándicap para la calidad de vida de muchas personas, sobre todo mujeres, ya que un tratamiento inadecuado o no adoptar una serie de medidas de higiene pueden hacer que sufran diferentes episodios de repetición.

Según el documento de consenso de la Asociación Española de Urología sobre el manejo de infecciones como la cistitis, se considera infección urinaria recurrente en el caso de las mujeres a la presencia de al menos tres episodios de infección no complicada en los últimos 12 meses. En los varones es el mismo criterio añadiendo que no tengan anormalidades estructurales ni funcionales. En la mayoría de los casos tienen lugar en el tracto urinario inferior y su sintomatología suele ser leve. Se calcula que casi la mitad de las mujeres padecen un episodio a lo largo de su vida y un 20% de ellas sufrirá varios episodios.

El arándano rojo americano es un fruto cuyo contenido en proantocianidinas, en concreto las de tipo A, le permite inhibir la adhesión bacteriana, como señala la Asociación Española de Urología (AEU) en su última guía. En ella reflejan que los arándanos pueden ser una opción preventiva eficaz en mujeres con infecciones urinarias recurrentes. Además, según indica la AEU, pueden resultar útiles en la profilaxis como sustitutos de los antibióticos, ya que estos últimos tienen efectos secundarios y un impacto sobre el desarrollo de resistencias bacterianas.

La AFSSA (Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de Alimentos) admite su utilización en los casos de infecciones urinarias recurrentes, especialmente con finalidad preventiva.

Arándano rojo americano para la cistitis

Las proantocianidinas A (PAC) son unos compuestos polifenólicos del arándano rojo, conocidos como taninos condensados, que ayudan a inhibir la acción de las bacterias en la vejiga. Gracias a su capacidad antiadhesiva, evitan que las bacterias causantes de la mayoría de los casos de cistitis, como la Escherichia coli (E. coli), se adhieran a las paredes del tracto urinario.

Las PAC actúan de tal forma que se fijan a las fimbrias de la bacteria y alteran su configuración, de manera que bloquean su capacidad de adhesión. Así es como interrumpen la primera fase del proceso de colonización y permiten tratar los primeros síntomas de la cistitis, evitando que la infección se estabilice.

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