Cistitis

Cistitis
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La cistitis es una infección urinaria causada por bacterias que penetran en la vejiga y se adhieren a las paredes de la parte inferior del tracto urinario.

Si se tiene más de un episodio al año se denomina cistitis de repeticiónLa bacteria Escherichia coli (E.coli) es la causante de la mayoría de las infecciones urinarias no complicadas (80%), en especial en la mujer.

Índice de contenidos

¿Cuáles son los síntomas de la cistitis?

Las infecciones urinarias no complicadas o cistitis suelen ser muy frecuentes en mujeres jóvenes y sanas. Algunas mujeres pueden, además, sufrir diferentes episodios en un mismo año, lo que se define como cistitis de repetición o recurrentes. Durante esos procesos pueden presentar una serie de síntomas con mayor o menor frecuencia. Así, según datos del Centro de Información de la Cistitis, el 47% de los pacientes con cistitis presentan picor o escozor, mientras que el 35% sufre un aumento en el número de micciones.

  • Picor o escozor
  • Sin picor o escozor
  • Aumento en el número de micciones
  • Otro

La cistitis es causada por la adhesión de la bacteria Escherichia coli (E.coli) a las paredes del tracto urinario, lo que puede causar los siguientes síntomas:

Presión en la parte inferior de la pelvis por la inflamación de la vejiga

Las infecciones urinarias pueden provocar un dolor, presión o molestia en la zona baja de la pelvis, por debajo del ombligo y entre las caderas. Esto se debe a la inflamación de la vejiga causada por las bacterias que se adhieren a sus paredes. En ocasiones este síntoma puede ser confundido con aquellos que aparecen con el ciclo menstrual por lo que las mujeres deben prestar atención a la presencia de otros signos para saber su origen.

Dolor o escozor al orinar (disuria y estranguria)

Se conoce como disuria y puede aparecer tanto al comienzo de la micción como al final, lo que dificulta orinar, al sentir un ardor o escozor intenso. Si orinar resulta muy doloroso y dificultoso y solo se evacuan unas gotas, se habla de estranguria. Se produce como consecuencia de una irritación de la uretra debida a la inflamación o estrechamiento de la misma causada por la bacteria Escherichia coli (E. coli). Este es el síntoma más común y el que puede indicar la aparición de infección urinaria.

Aumento del número de micciones (polaquiuria, nocturia con o sin tenesmo vesical)

Este síntoma es definido como polaquiuria y surge de la necesidad de miccionar de forma frecuente pero en poca cantidad o en volumen inferior al normal. Si aparece por la noche se denomina nocturia. Puede acompañarse también de tenesmo vesical que es la sensación de necesidad urgente de orinar. La inflamación de la vejiga causada por la cistitis hace que el paciente tenga la necesidad frecuente de orinar, pero ésta no es aliviada una vez termina la micción, de ahí que siga intentándolo pero en reducida cantidad. Por otro lado, la irritación de la uretra puede provocar también una contracción de la vejiga, lo que aumenta la necesidad de miccionar de forma frecuente.

Bacteria Escherichia coli en la vejiga
Bacteria Escherichia coli (E.coli) en la vejiga, responsable de las infecciones del tracto urinario.

Orinas turbias y de color intenso y en ocasiones con sangre en la orina

El hecho de que aparezcan orinas turbias o con sangre al orinar es indicativo de la presencia de microorganismos o bacterias en la vejiga. Normalmente en las infecciones urinarias se acompaña de dolor. A medida que se aumente la ingesta de agua el color se volverá más transparente, lo que indicará que las bacterias están desapareciendo.

Dolor al practicar relaciones sexuales

La inflamación de la vejiga puede causar molestias incómodas a la hora de practicar relaciones sexuales. El sexo puede a su vez incrementar los síntomas de la cistitis y dificultar la eliminación de las bacterias causantes. Por otra parte, tanto el dolor como el escozor al orinar, así como las ganas frecuentes de miccionar, pueden reducir el apetito sexual.

Picor vaginal

La irritación de la vejiga puede hacer que en las mujeres se produzca un enrojecimiento de la vulva y picor de vagina, también relacionado con el escozor o dolor al orinar.

Fiebre

Como en toda infección bacteriana, puede aparecer fiebre aunque en el caso de la cistitis suele ser baja. Si fuera alta y acompañada de escalofríos habría que consultar con el médico por la posible presencia de otro tipo de patología.

Las mujeres que padecen infecciones urinarias pueden presentar todos estos síntomas o algunos de ellos con mayor o menor intensidad. En caso de sufrirlos de forma recurrente, lo que se conoce como cistitis de repetición, puede ser interesante la toma de  preparados farmacéuticos de arándano rojo como tratamiento preventivo. Estos, gracias a la acción de las proantocianidinas (PAC) del arándano rojo americano, dificultan que la bacteria E. coli se adhiera a las paredes de la vejiga, actúan frente a la formación de grupos de bacterias y favorecen la expulsión de las mismas.

¿En qué consiste el tratamiento para la cistitis?

La cistitis es una infección urinaria muy frecuente, sobre todo en mujeres, que puede impactar de manera notable en la calidad de vida de quienes la sufren si no se trata de forma adecuada y puede convertirse en recurrente, lo que se conoce como cistitis de repetición. Esto conlleva numerosas visitas al médico al año y un alto consumo de antibióticos. Por ejemplo, en EE.UU. se producen más de dos millones de visitas al año por este motivo y el 15% de los antibióticos dispensados es por infecciones urinarias, según datos recogidos en la Guía clínica sobre las infecciones urológicas elaborada por la Asociación Europea de Urología (EAU).

El tratamiento de la cistitis, que debe ir siempre acompañado de una serie de medidas higiénicas, comprende la aplicación de distintos tipos de preparados, como los analgésicos y los antiinflamatorios, para aliviar las molestias que suelen causar estas infecciones y evitar también su evolución. En fase aguda se administran antibióticos durante un corto periodo de tiempo. También pueden emplearse productos de origen natural como el arándano rojo.

Tratamiento antibiótico de la infección de orina

En los últimos años se ha hecho cada vez más complicado el tratamiento de infecciones bacterianas, por el incremento de las resistencias bacterianas a los antibióticos contra la cistitis, causado sobre todo por un mal empleo y un uso indiscriminado de los mismos. Estos medicamentos son la primera opción a seguir en caso de infección urinaria. La elección del antibiótico tiene que ir guiada, según la EAU, por los patrones de sensibilidad de los uropatógenos implicados, la eficacia, la tolerabilidad, los efectos adversos, el coste y la disponibilidad.

La elección del antibiótico para el tratamiento de las infecciones urinarias de repetición -como la cistitis- tiene que ir guiada por los patrones de sensibilidad de los uropatógenos implicados, la eficacia, la tolerabilidad, los efectos adversos, el coste y la disponibilidad.

Asociación Europea de Urología (EAU)

¿Qué detecta el urocultivo de orina? Resultado positivo o negativo

En caso de que los síntomas de la cistitis no queden resueltos al final del tratamiento o si éstos reaparecen en un plazo de dos semanas, será preciso evaluar la necesidad de realizar un urocultivo de orina para determinar con exactitud la bacteria causante y el mejor tratamiento indicado para erradicarla. En estos casos puede plantearse el tratamiento con antibióticos de forma continua, o incluso postcoital, para prevenir la recurrencia, cuando no haya habido éxito, siempre que se haga con asesoramiento médico. Sin embargo, esto puede alterar la flora, tanto vaginal como intestinal. Por eso, una de las mejores opciones, que además es de origen natural y sin efectos secundarios, para tratar los primeros síntomas de la cistitis y prevenir sus episodios de repetición es el uso de preparados farmacéuticos de arándano rojo americano.

Tratamiento de la cistitis con arándano rojo americano

El arándano rojo americano es un fruto de la planta Vaccinium macrocarpon. Es beneficioso para un buen estado de las vías urinarias y tiene propiedades antibacterianas que le permiten prevenir y tratar las infecciones del tracto urinario como la cistitis. Contienen una elevada proporción de compuestos fenólicos, principalmente ácidos fenólicos y proantocianidinas. Las proantocianidinas (PAC) de tipo A poseen actividad antiinfecciosa y actúan sobre las bacterias causantes de la cistitis, en su mayoría la Escherichia coli (E.coli), alterando su configuración y bloqueando su capacidad de adhesión. De esta forma, interrumpe la fase del proceso de colonización bacteriana y evita la estabilización de la infección y la liberación de toxinas por parte de los microorganismos.

Las proantocianidinas de tipo A del arándano rojo americano poseen actividad antiinfecciosa y actúan sobre las bacterias causantes de la cistitis, en su mayoría la Escherichia coli (E. coli), alterando su configuración y bloqueando su capacidad de adhesión a las paredes del tracto urinario (vejiga y uretra, principalmente).

Proantocianidinas del arándano rojo
Las proantocianidinas (PAC) del arándano rojo americano inhiben la adherencia de la bacteria Escherichia coli (E.coli) a las paredes de la vejiga y el tracto urinario.

A diferencia de los antibióticos, los preparados farmacéuticos a base de arándano rojo pueden tomarse durante períodos prolongados ya que carecen de efectos secundarios. Por ello, es interesante su uso como tratamiento preventivo para reducir la tasa de recurrencia y evitar los episodios de cistitis de repetición. Lo mejor, según insisten los expertos, es adquirirlos en la oficina de farmacia para que el farmacéutico aconseje el preparado más adecuado a cada caso y en una forma farmacéutica que facilite su dosificación, bien en cápsulas, comprimidos o sobres.

Una correcta higiene previene cistitis

Además de los tratamientos indicados tanto para prevenir como para tratar la cistitis, será necesario seguir unos buenos hábitos higiénicos que favorezcan una buena salud de las vías urinarias. Uno de los más importantes es tomar abundante líquido, preferentemente agua y como mínimo unos dos litros al día. También es importante seguir unos cuidados y regularidad al orinar, sin retener ni esperar más de dos o tres horas para ir al baño, hacerlo antes y después de las relaciones sexuales (el sexo puede provocar cistitis), y limpiarse y secarse de adelante hacia atrás. Por otro lado, se deben evitar las comidas picantes y las bebidas excitantes y carbonatadas. En cuanto a la higiene, se recomienda usar jabones neutros y ducharse en lugar de bañarse.

¿Cómo prevenir la cistitis? Consejos

  • Beber abundante líquido para facilitar la limpieza de las vías urinarias.
  • Orinar con frecuencia para evitar la proliferación de bacterias.
  • Orinar antes y después de las relaciones sexuales.
  • Limpiar las zonas íntimas de adelante hacia atrás.
  • Emplear jabones neutros.
  • Evitar: comer comidas picantes, beber bebidas excitantes y carbonatadas.

Consejos para evitar la cistitis

El verano es época de baños en playas y piscinas, de calor y sudoración. Todo ello supone un buen caldo de cultivo donde crece la proliferación de bacterias en el tracto urinario causantes de infecciones como la cistitis. De hecho, se trata de una de las patologías más comunes de la temporada estival y afecta sobre todo a mujeres, que pueden padecer varios episodios durante estos meses, lo que se conoce como cistitis de repetición.

La cistitis es una infección de las vías urinarias no complicada debida a la entrada de bacterias en la vejiga que se adhieren a las paredes de los tejidos urinarios. Esta bacteria suele ser, en el 80% de los casos, la bacteria Escherichia coli (E.coli), que vive de forma natural en el intestino y que, dada su proximidad al ano y la uretra, puede contaminar la orina y causar infección en la vejiga. En verano aumentan las infecciones bacterianas causadas por esta bacteria, sobre todo por la subida de temperaturas, la humedad y la deshidratación.

Infección por cistitis y Escherichia coli
Infección urinaria de repetición por colonización de bacterias (Escherichia coli).

En el caso de las mujeres, al ser la uretra más pequeña que en los hombres, hay mayor predisposición a sufrir este proceso infeccioso. Otras causas de la cistitis que pueden atribuirse a la mayor incidencia en las mujeres pueden ser esperar demasiado tiempo para orinar, las pérdidas de orina o la menopausia. En verano hay mayor probabilidad de sufrir infecciones de repetición debido a la mayor humedad acumulada, a la insuficiente ingesta de agua, los baños en playas y piscinas, la sudoración excesiva como consecuencia de las altas temperaturas o las relaciones sexuales. De hecho, según datos del Centro de Información de la Cistitis más de un tercio de las mujeres sufre esta infección después del sexo. También pueden influir los cambios en la dieta y el alcohol. Todo ello propicia el crecimiento de bacterias que tienen preferencia por los ambientes húmedos.

  • Cistitis después del sexo
  • Otro

Más de un tercio de las mujeres sufre esta infección después del sexo

Centro de Información de la Cistitis

Los síntomas de la cistitis que notarán las personas son escozor al orinar, dolor en la parte baja de la tripa, aumento en la frecuencia de las micciones, urgencia miccional y sensación de no haber terminado de orinar. Además, puede haber sangrado en la orina o ésta puede tener un color turbio.

El hecho de que la cistitis sea muy común en verano no significa que no se puedan evitar. Para ello se deberán seguir una serie de recomendaciones, sobre todo aquellas mujeres que sufren varios episodios al año. Algunos consejos para evitar la cistitis en verano pueden ser:

Beber abundante líquido para facilitar la micción

La hidratación resulta fundamental, no solo para paliar las altas temperaturas, sino para evitar la proliferación de bacterias. Al beber más líquido se consigue aumentar la frecuencia de las micciones, lo que favorece la eliminación de gérmenes y bacterias. Pero cuidado porque no sirve cualquier líquido. Lo aconsejable es tomar al menos dos litros de agua diarios y huir de las bebidas carbonatadas, el alcohol y la cafeína.

Cambiarse el bañador para evitar la humedad

Conviene quitarse el bañador mojado después de bañarse en piscinas o playas pues la humedad que genera favorece el crecimiento de microrganismos. El contraste de temperaturas entre el agua y el exterior puede enfriar la zona vaginal y el vientre, lo que deja la zona desprotegida.

Las relaciones sexuales derivan en cistitis postcoital

En verano se suelen practicar más relaciones sexuales, por el mayor tiempo libre y la mayor vida social que suelen propiciarlas. El sexo puede influir en la aparición de los episodios de cistitis -entre ellos, la  cistitis postcoital– por varios motivos. El coito, sobre todo si es repetido o intenso, puede provocar una inflamación de la mucosa, que vuelve la uretra más vulnerable a las infecciones. Además, algunas prácticas sexuales incrementan el riesgo, al poner en contacto bacterias de la zona anal con la uretra. Por ello se aconseja tener una buena higiene que evite el paso de gérmenes.

Evitar la retención de orina y el crecimiento de las bacterias de la cistitis

Es importante acudir al baño en cuanto se noten las primeras sensaciones de orinar pues la retención de la orina en la vejiga propicia el crecimiento de bacterias. Así, debe vaciarse la vejiga lo antes posible, por lo menos cada dos o tres horas. También es importante hacerlo antes y después de mantener relaciones sexuales para favorecer así la expulsión de gérmenes.

Seguir una dieta equilibrada (influye en las defensas y en el pH de la orina)

Es preciso mantener en buen estado el nivel de defensas para poder combatir las bacterias causantes de las cistitis. Para ello es recomendable seguir una alimentación sana y variada rica en fibra, frutas y verduras. Se puede recurrir a ensaladas o platos frescos y ligeros y evitar las comidas especiadas y ácidas, comunes en verano. También es preciso huir de embutidos, queso, bollería industrial, chocolate o el azúcar. Tampoco son convenientes aquellos alimentos que contengan levaduras. Todo ello puede provocar un aumento del pH de la orina que facilita la proliferación de bacterias.

Tomar arándano rojo americano para prevenir la cistitis

Los preparados farmacéuticos de arándano rojo americano contribuyen al bienestar del sistema urinario, porque su contenido en proantocianidinas (PAC), dificulta la adhesión de bacterias al tracto urinario. En verano puede ser interesante su uso, sobre todo en aquellas mujeres que sufren varios episodios al año. También pueden tomarse junto con los antibióticos cuando éstos sean necesarios.

Tener una correcta higiene íntima

Deben utilizarse jabones de pH neutro, de delante hacia atrás y secar en la misma dirección, y evitar las limpiezas que puedan resultar abrasivas para la piel y las mucosas. Así lo recomienda la Asociación Española de Urología. El 80% de las bacterias que provocan infecciones urinarias proceden de las heces, por lo que mantener una correcta higiene íntima diaria puede prevenir el traslado de gérmenes y bacterias al tracto urinario. Además, no son recomendables las duchas vaginales.

¿Cómo prevenir las infecciones urinarias de forma natural?

El tratamiento de las infecciones urinarias puede volverse un hándicap para aquellas personas, sobre todo mujeres, que sufren episodios de repetición. En primer lugar, porque su tratamiento habitual suele requerir la toma de antibióticos y cada vez hay una mayor resistencia bacteriana a los mismos. Por otro lado, porque hay que llevar a cabo una serie de medidas higiénicas que no siempre se tienen en cuenta. Estas deben contribuir a evitar la aparición de molestias o, en su defecto, impedir la evolución de la infección.

Existen, además, una serie de consejos para evitar la cistitis. En primer lugar habrá que seguir una serie de hábitos como beber abundante agua, evitar las bebidas excitantes o carbonatadas, cambiar el bañador mojado, mantener una adecuada higiene diaria, orinar cada dos o tres horas y antes y después de mantener relaciones sexuales, usar jabones neutros, evitar el uso de prendas ajustadas y combatir el estreñimiento.

Además, si existe predisposición a sufrir recurrencias de este tipo de infecciones urinarias, se puede recurrir a la toma de preparados a base de extractos de plantas medicinales, como pueden ser el arándano rojo americano o la gayuba.

Tratamiento natural de las infecciones urinarias

Existen varias plantas medicinales para las infecciones urinarias. Entre ellas pueden destacar, entre otras, el arándano rojo americano o la gayuba, indicadas para la prevención natural de las cistitis.

Tratamiento natural de la cistitis con arándano rojo americano
Arándano rojo americano, tratamiento natural de las infecciones urinarias.

Arándano rojo americano

El tratamiento preventivo de la cistitis con arándano rojo americano es uno de los más empleados para evitar las infecciones urinarias de repetición gracias a las propiedades de los compuestos del arándano rojo americano para dificultar la adhesión de las bacterias a las paredes del tracto urinario. Esto se debe a su contenido en proantocianidinas de tipo A (PAC), unos compuestos fenólicos que se fijan en las fimbrias de la bacteria, alteran su configuración y bloquean su capacidad de adhesión.

Así, un estudio publicado en Antibiotics concluye que las proantocianidinas de tipo A podrían ayudar a mantener la salud del tracto urinario tras comprobar una reducción de la adhesión del 75% de la bacteria Escherichia coli (E.coli) uropatógena. Además, la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de Alimentos (AFSSA) admite su utilización en los casos de infecciones urinarias recurrentes, especialmente con finalidad preventiva.

Tratamiento natural de la cistitis con gayuba.
Gayuba, tratamiento natural de las infecciones urinarias.

Gayuba

La gayuba es una planta originaria de América del Norte, con actividad antiséptica gracias al arbutósido. Es un compuesto que actúa liberando hidroquinona, que se excreta a través de la orina y tiene una importante actividad antimicrobiana. La Agencia Europea del Medicamento (EMA), aprueba su uso tradicional para tratar síntomas de las infecciones leves recurrentes del tracto urinario inferior, como la sensación de ardor al orinar y/o micción frecuente en las mujeres.

Por su parte, la Sociedad Científica Europea de Fitoterapia (ESCOP) especifica su uso en infecciones leves del tracto urinario inferior, como cistitis, cuando el tratamiento con antibiótico no se considera esencial.

Otras plantas medicinales para la cistitis (diuréticos)

Por su parte, las plantas medicinales con efectos diuréticos como el ortosifón, el diente de león o la cola de caballo, pueden utilizarse como coadyuvantes en la prevención y tratamiento de infecciones de las vías urinarias, gracias a que contribuyen a disminuir la retención de orina y a eliminar los microrganismos patógenos acumulados en la vejiga.

Tratamiento natural de la cistitis con ortosifón.
Ortosifón, tratamiento natural de las infecciones urinarias.

Ortosifón

El ortosifón es una planta medicinal, originaria de Indonesia, con alto contenido en sales de potasio y componentes fenólicos. Tanto la ESCOP como la EMA aprueban su uso tradicional para incrementar la diuresis o secreción de orina, como terapia de lavado de las vías urinarias y, en especial, en trastornos urinarios de naturaleza inflamatoria, como la litiasis renal, o como coadyuvante en el tratamiento de infecciones bacterianas del tracto urinario.

Tratamiento natural de la cistitis con diente de león.
Diente de león, tratamiento natural de las infecciones urinarias.

Diente de león

El diente de león es una planta rica en fructosa que contiene potasio, ácidos fenólicos y compuestos terpénicos. La EMA aprueba el uso tradicional de la hoja y la raíz con partes aéreas de esta planta para activar la eliminación urinaria y como coadyuvante en afecciones urinarias leves.

Tratamiento natural de la cistitis con cola de caballo.
Cola de caballo, tratamiento natural de las infecciones urinarias.

Cola de caballo

Por último, otra ayuda para infecciones urinarias leves como la cistitis, es la cola de caballo. Se trata de una planta abundante en Europa, Asia y América del Norte, rica en flavonoides. La EMA aprueba su uso tradicional de forma prolongada como diurético para el lavado de las vías urinarias. Además, también se puede emplear, según indica, para el tratamiento de afecciones urinarias leves.

 

Estas plantas medicinales pueden ser una ayuda para las infecciones urinarias, como la cistitis de repetición. Para ello se deberán seguir las indicaciones de un profesional sanitario, quien podrá aconsejar lo mejor para cada caso. Las plantas medicinales deben ser adquiridas en la oficina de farmacia para obtener unas mínimas garantías de seguridad y eficacia que permitan obtener el efecto terapéutico para el que están indicadas.

La cistitis postcoital, más común en mujeres jóvenes

Según datos del Centro de Información de la Cistitis, una de cada tres mujeres afirma haber sufrido cistitis después de mantener relaciones sexuales, sobre todo entre los 20 y 30 años, al ser más activas sexualmente. De hecho, el sexo es el factor de riesgo más influyente en las infecciones urinarias recurrentes en mujeres jóvenes. Es lo que se conoce como cistitis postcoital, pues suele producirse entre las 24 y 48 horas después del coito.

¿Qué es cistitis postcoital?

El hecho de que la cistitis postcoital aparezca de forma recurrente como consecuencia del sexo no significa que sea una enfermedad de transmisión sexual. Se trata de una infección que sucede por la entrada de bacterias en la vejiga y que puede venir favorecida por el coito por una serie de factores. En primer lugar, hay que tener presente que las características anatómicas de las mujeres van a favorecer la entrada de agentes uropatógenos durante la penetración en mayor medida, pero que también los hombres pueden sufrir este tipo de infecciones puesto que pueden entrar bacterias en su uretra.

La cistitis postcoital es una infección que sucede por la entrada de bacterias en la vejiga y que puede venir favorecida por el coito por una serie de factores como: las características anatómicas de las mujeres, la lubricación durante las relaciones sexuales o el uso de preservativos y anticonceptivos.

Factores que favorecen la cistitis postcoital

La uretra es el conducto interno que conecta la vejiga con el exterior, más corto en el caso de las mujeres, y el encargado de la micción. El traumatismo que se produce durante el coito favorece que las bacterias localizadas alrededor de la salida de la uretra femenina, como la Escherichia coli (E.coli), sean empujadas a su interior. Por otro lado, cuanto más intensa sea la actividad sexual, el conducto de salida de la uretra, el meato uretral, se abrirá más y habrá más riesgo de entrada de bacterias.

También puede producirse la llamada contaminación fecal tanto de la vagina como de la vejiga, dada su proximidad con el recto, más incluso si se practica sexo anal. Además, debido a ese traumatismo producido por el pene a través de la vagina, el aparato urinario de la mujer queda debilitado y más vulnerable a la colonización bacteriana.

Otro factor que puede contribuir a la aparición de la llamada cistitis postcoital es la lubricación. Si ésta es insuficiente o poco adecuada puede producirse una irritación de la vagina, lo que puede dar lugar a pequeñas abrasiones que fomenten el desarrollo de microorganismos causantes de infección.

El uso de preservativos durante el sexo también puede favorecer la colonización de las bacterias responsables de la cistitis tras las relaciones sexuales, como la Escherichia coli (E. coli). Su empleo puede interferir en la mucosa de la vagina y la vejiga de las mujeres modificando aspectos como la acidez o el PH, lo que favorecerá el desarrollo y la colonización bacteriana. Otros anticonceptivos, como los orales, pueden también debilitar la mucosa vesical al modificar el ciclo menstrual.

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA CISTITIS POSTCOITAL:

  • Características anatómicas de la mujer
  • Lubricación durante las relaciones sexuales
  • Uso de preservativos y anticonceptivos.

¿Cómo evitar la cistitis postcoital?

Las relaciones sexuales son por tanto un factor importante a tener en cuenta, sobre todo en los casos de cistitis de repetición, en los que se suceden varios episodios en un mismo año. Por ello, en este sentido es fundamental la prevención. En algunos casos, el facultativo podrá indicar la toma de antibióticos en bajas dosis para evitar esa recurrencia. Sin embargo, el incremento de las resistencias bacterianas a estos medicamentos puede contribuir a la aparición de nuevos episodios, por lo que una opción más natural que puede utilizarse durante periodos prolongados sin efectos secundarios es el tratamiento preventivo con arándano rojo americano.

Este fruto contiene unos compuestos polifenólicos, las proantocianidinas de tipo A (PAC) que poseen capacidad andiadhesiva gracias a la cuál impiden la adhesión de la bacteria Escherichia coli (E. coli) a las paredes del tracto urinario. Así, según los resultados de un estudio publicado en BMC Urology, los preparados con extracto de arándano rojo pueden ser una alternativa a las terapias clásicas con antibióticos para infecciones urinarias recurrentes derivadas de las relaciones sexuales.

Medidas higiénicas para prevenir la cistitis postcoital

Por otro lado, deberán llevarse a cabo una serie de medidas higiénicas para prevenir la cistitis postcoital. La más importante es orinar antes y después de las relaciones sexuales para favorecer la expulsión de bacterias alojadas en la vejiga o alrededores mediante la orina. Para facilitarlo, es aconsejable beber gran cantidad de agua para hacer aumentar su volumen y la sensación de micción.

También se deberá procurar una adecuada higiene íntima antes de la práctica del sexo y utilizar un lubricante que evite las irritaciones. Por último, será preciso seguir los habituales consejos para prevenir la cistitis de repetición, como evitar sustancias excitantes, como el alcohol o la cafeína, seguir una dieta rica en productos vegetales y frutas, vestir ropa holgada de tejidos naturales, evitar el estreñimiento y no retener la orina.

¿Por qué es frecuente la cistitis durante el embarazo?

La cistitis es una infección urinaria que ya de por si es más frecuente en las mujeres por sus características anatómicas. Sin embargo, existen circunstancias como el embarazo, en las que esta patología puede afectarlas en mayor medida. De hecho, según un estudio reciente publicado en Journal of Obstetrics and Gynaecology las infecciones del tracto urinario son las infecciones bacterianas más comunes durante esta etapa.

Según datos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), las infecciones del tracto urinario (ITU) pueden llegar a afectar al 5-10% de todos los embarazos. Esto es debido a las modificaciones anatómicas y funcionales que tienen lugar durante la gestación, como el aumento del volumen vesical y la disminución del tono vesical y uretral como consecuencia de la progesterona, la hormona que se segrega en el embarazo. También tienen lugar el aumento del pH de la orina, una menor capacidad de defensa del epitelio urinario o el incremento de la secreción urinaria de estrógenos.

Las infecciones del tracto urinario (ITU) pueden llegar a afectar al 5-10% de todos los embarazos.

Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO)

Otra circunstancia que puede favorecer las infecciones urinarias durante esta etapa es el aumento de tamaño del útero que se produce de forma progresiva durante los nueve meses y va a provocar que la vejiga se comprima y se favorezca la aparición de residuo posmiccional. Además, habrá una menor actividad del sistema inmune que hará que la mujer sea más tolerante ante la agresión de bacterias causantes de infecciones.

Síntomas de cistitis en el embarazo

Debido a la alta prevalencia de las ITU durante el embarazo, los ginecólogos realizan un urocultivo a todas las mujeres embarazadas durante el primer trimestre con el objetivo de detectar la posible presencia de bacterias en la orina, en ausencia de síntomas clínicos, lo que se conoce como bacteriuria asintomática. En muchos casos la bacteriuria asintomática es previa al embarazo y su prevalencia es de entre el 2 y el 11%, según datos de la SEGO. Suele ser más habitual en mujeres multíparas (que hayan tenido varios partos) o con infección urinaria previa, siendo mayor el riesgo cuando coexisten enfermedades como la diabetes.

Su detección en las primeras semanas del embarazo es fundamental para administrar un tratamiento lo antes posible que evite su evolución y comporte un riesgo para la salud, tanto de la mujer como del feto. De hecho, según la SEGO, entre el 20 y el 40% de las bacteriurias asintomáticas no tratadas evolucionan a pielonefritis aguda. Su tratamiento consistirá en la administración de antibióticos en cualquiera de los trimestres en los que sea detectada, sobre todo en aquellas embarazadas que tengan circunstancias especiales de riesgo como las que tienen tendencia a sufrir infecciones urinarias, las que tienen alguna malformación genital o urinaria o las que puedan estar inmunodeprimidas. Siempre será el antibiótico menos peligroso para la mujer y el feto.

Causas y factores de la cistitis en el embarazo

  • Aumento del pH de la orina.
  • Menor actividad del sistema inmune.
  • El aumento de tamaño del útero comprime la vejiga y permite la aparición de residuo posmiccional.
  • Modificaciones anatómicas y funcionales en el cuerpo de la mujer durante la gestación.
  • Cambios hormonales: incremento de la secreción urinaria de estrógenos y secreción de progesterona durante el embarazo.

La orina en el embarazo y la cistitis

La cistitis, considerada una infección urinaria primaria que no deriva de una bacteriuria asintomática, se observa en el 1,5% de los embarazos, según datos de la SEGO. Se caracteriza por la presencia de disuria, polaquiuria, micción urgente, acompañado a menudo de dolor suprapúbico, orina maloliente y en ocasiones hematuria. En el 95% de los casos de infección es monomicrobiana y el germen responsable más frecuente es la bacteria Escherichia coli (E.coli). Es más común durante los primeros tres meses (primer trimestre) de embarazo y en la etapa final, y habitual entre las gestantes primerizas, las de más edad, y en aquellas que tienen diferentes embarazos en cortos espacios de tiempo.

La cistitis es una infección urinaria común durante el primer trimestre y en la los últimos meses del embarazo, y habitual entre las gestantes primerizas, las de más edad, y en las que tienen diferentes gestaciones en poco tiempo.

Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO)

Prevenir las infecciones urinarias durante el embarazo

Para prevenir la aparición de infecciones urinarias como la cistitis durante el embarazo, será fundamental mantener una actividad constante de los riñones, por lo que es necesario vaciar la vejiga por completo y con cierta frecuencia. El hecho de acumular orina residual por no completar el vaciado puede contribuir a la contaminación bacteriana y, por tanto, incrementar el riesgo de infección. Para poder tener unos riñones activos es importante beber la suficiente cantidad de agua que permita aumentar el volumen de orina, como unos dos litros diarios.

Arándano rojo para prevenir la bacteriuria asintomática durante el embarazo

Otra opción que contribuye a prevenir la agresión de bacterias a las paredes del tracto urinario puede ser la toma de preparados a base de extracto de arándano rojo americano. Así, un estudio publicado en Journal of Alternative and Complementary Medicine permitió demostrar que las cápsulas de extracto de arándano rojo americano pueden ser un medio potencialmente efectivo para prevenir la bacteriuria asintomática durante el embarazo, tras analizar los efectos de esta terapia en un grupo de mujeres embarazadas.

Además, en el análisis no se observaron casos de cistitis. Estos efectos se pueden explicar por el contenido en proantocianidinas (PAC) del arándano rojo americano, que tienen capacidad antiadhesiva para impedir que las bacterias causantes de infecciones urinarias -como la cistitis- actúen en las paredes del tracto urinario.

Los cambios durante la menopausia pueden propiciar cistitis

La cistitis es una infección del tracto urinario frecuente en el género femenino relacionada con distintos factores de riesgo y en la que existe una causa común: el paso de bacterias a la vejiga y su adhesión a las paredes del tracto urinario. La proliferación de las bacterias causantes, en la mayoría de los casos la Escherichia coli (E.coli) ¸ puede tener su origen en determinadas circunstancias a lo largo de las diferentes fases de la vida de la mujer. Una de ellas es la menopausia, durante la cual, tras el cese de la menstruación, se produce un déficit de estrógenos que altera el aparato urogenital y lo vuelve más vulnerable a padecer infecciones vaginales.

A partir de los 50 años, las infecciones urinarias recurrentes, como la cistitis, son muy frecuentes debido a los cambios fisiológicos que se producen durante la menopausia. Así, el déficit de estrógenos hace que la vagina esté menos protegida ante la acción de agentes patógenos, ya que hay una menor producción de lactobacilos, responsables de protegerla. Además, debido a esa disminución hormonal, el pH de la vagina sufre variaciones y se produce un desequilibrio de la flora vaginal que también puede propiciar la colonización de bacterias.

Incontinencia y retención urinaria durante la menopausia

En esta etapa pueden aparecer episodios con necesidad urgente de miccionar e incontinencia urinaria debidos a un debilitamiento del suelo pélvico que contribuye a la pérdida de tono muscular del periné y que, como consecuencia, hace más difícil controlar la vejiga. En ocasiones puede presentarse una pérdida de elasticidad de la vejiga durante la menopausia. Todas estas circunstancias debilitarán las paredes del tracto urinario, haciéndolo más vulnerable a la adhesión de bacterias como la Escherichia coli (E. coli).

Otro factor de riesgo que puede provocar la aparición de cistitis de repetición durante la menopausia es la retención urinaria. Esta se debe a un debilitamiento en el músculo de la vejiga, responsable de la micción, que dificulta el vaciado de la misma y hace que el volumen de orina sea cada vez mayor. Ante ello la paciente puede sentir pérdidas de orina o sensación de vaciamiento incompleto, pero también puede contribuir al desarrollo de infecciones urinarias, ya que un mayor volumen de orina propicia el desarrollo y colonización de bacterias.

Cistitis, climaterio y menopausia

La cistitis de repetición puede ser un hándicap para la mujer durante las diferentes etapas del climaterio. Así, un estudio reciente publicado en International Journal of Urology concluye que las infecciones urinarias no complicadas y recurrentes tienen un impacto negativo en la calidad de vida de las mujeres premenopáusicas, sensación que empeora si además tienen estreñimiento crónico y toman cafeína.

Para evitar que interfiera en la calidad de vida, lo mejor es que la mujer que atraviesa por las distintas fases de la menopausia tome una serie de medidas de prevención para evitar la cistitis de repetición. Por un lado, conviene seguir unos hábitos higiénicos como puede ser el orinar antes y después del acto sexual; utilizar lubricantes durante el sexo para evitar la sequedad vaginal y, por tanto, su irritación; vaciar por completo la vejiga al orinar y limpiarse de delante hacia atrás. Además, se debe tomar mucha agua -hidratación- y seguir una dieta rica en frutas y verduras, libre de grasas y comidas especiadas y ácidas. También pueden ayudar los ejercicios para mejorar el suelo pélvico que contribuirán a fortalecer los músculos de la vagina y la vejiga.

Tratamiento de la cistitis durante la menopausia con antibióticos y arándano rojo americano

En algunos casos, el facultativo indicará la conveniencia de seguir un tratamiento profiláctico con antibióticos a bajas dosis para prevenir el desarrollo de infecciones urinarias durante la menopausia. Sin embargo, su uso prolongado puede tener efectos secundarios y favorecer la resistencia bacteriana a los mismos, por ello puede ser recomendable recurrir a opciones naturales.

El arándano rojo evita el desarrollo de cistitis de repetición

Es el caso del extracto de arándano rojo americano, que contiene proantocianidinas de tipo A(PAC) que pueden ayudar a impedir la adhesión de las bacterias responsables de la infección a las paredes del tracto urinario. Así, un estudio publicado en Progrès en Urologie confirma que el uso de complementos a base de extracto de arándano rojo puede interferir en la recurrencia de la cistitis, al evitar que las bacterias se adhieran al epitelio del tracto urinario.

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Fuente:

Cysticlean®, un contenido estandarizado altamente pac en la prevención de infecciones recurrentes del tracto urinario: un estudio de cohorte observacional y prospectivo.

Premenopausal women with recurrent urinary tract infections have lower quality of life.

Recurrent cystisis: No medicine preventive means]

Urinary tract infection during pregnancy: current concepts on a common multifaceted problem.

Pilot Study to Evaluate Compliance and Tolerability of Cranberry Capsules in Pregnancy for the Prevention of Asymptomatic Bacteriuria.

Anti-Adhesion Activity of A2-type Proanthocyanidins (a Cranberry Major Component) on Uropathogenic E. coli and P. mirabilis Strains.

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